Sobre la imposición de manos.
Por: Pr. Nicolás García
Sobre la imposición de manos Muchos me han preguntado sobre la imposición de manos.
Pregunta: ¿Por qué cuando el pastor pone las manos sobre algunos se caen y yo no? ¿Es verdad que el pastor da el Espíritu a quien él quiere?
Respuesta: En la Carta a los Hebreos, su autor anima a los judíos que habían creído en el evangelio de Cristo a dejar de ser niños y madurar en el conocimiento de la verdad, y lo hace diciendo: Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Hebreos 5.12.
Aquí se habla de los rudimentos de la Palabra de Dios. Más adelante incluye entre tales rudimentos la imposición de manos. Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, 2de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Hebreos 6.1-2. Aquí vemos cómo el autor enumera algunas doctrinas básicas de la fe tal y como se enseñaba entonces en la comunidad judeocristiana.
Todas estas cosas eran fundamentales, pero forman parte de los rudimentos, el creyente hebreo debía continuar con su formación, no quedarse sólo con lo básico. El bautismo en este pasaje no se refiere al bautismo cristiano sino a los lavamientos de purificación que realizaban en el judaísmo del Antiguo Testamento. Una vez en Cristo, debía seguir adelante aprendiendo. Del mismo modo, la imposición de manos en este pasaje se refiere a la práctica levítica en la que el pecador debía imponer sus manos sobre la cabeza del animal que le sustituiría en el sacrificio.
Levítico 1.1-4 Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda. 3Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová. 4Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya. Esto quiere decir que aquellos cristianos de origen judío a los que se les escribe la Carta a los Hebreos, aún arrastraban algunas prácticas que debían reinterpretar a la luz del evangelio de Cristo. Evidentemente, Cristo es el Cordero de Dios que, con un solo sacrificio, quitó todos nuestros pecados. Por tanto, ya no necesitamos poner nuestras manos sobre ningún otro cordero.
En el Antiguo Testamento, la imposición de manos tenía otros significados. Por ejemplo, se usaba para: Bendecir a los hijos y nietos. Génesis 48.14-22 Entonces Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el
menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito. 15Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día… Reconocimiento de un llamado y transmisión de autoridad divina. Números 27.18-20 Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; 19y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. 20Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca.
Y el 23 y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés. Al respecto de esto es muy interesante lo que dice Deuteronomio 34.9 Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés. En el Nuevo Testamento también se usó la imposición de manos en este sentido, por ejemplo, cuando se nombró a los diáconos para la distribución de la obra social.
Hechos 6.5-6 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.
Hechos 13.1-3 Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. 2Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.3Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. 1Timoteo 5.22 No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro. Este pasaje es mal usado por algunos pretendiendo que, si oras por alguien o simplemente le tocas y, resulta que ese alguien es pecador, sus pecados se pasarán a ti y, si tuviera demonios, también.
Esto es absolutamente falso. No existe fundamento bíblico para tal afirmación, que además contradice varios pasajes de las Escrituras que enseñan con toda claridad que, la responsabilidad por el pecado es personal e intransferible. Ezequiel 18.20 deja claro que: El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. La única transmisión de culpa por los pecados que Dios acepta es la que se realizó en Cristo, quien cargó el pecado de todos nosotros. Por tanto, no temas tocar a un pecador, ni temas orar por él, sus pecados no contarán a tu cargo. Ni los demonios entran en tu vida por contacto, sino porque conscientemente le abras la puerta de tu vida por medio de tus propios pecados, no por los ajenos. De lo que realmente está hablando el apóstol es de no poner a nadie en el ministerio, ni en ningún cargo, sin que reúna los requisitos que el mismo estableció en 1Timoteo 3.6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.
Es decir, si imponemos manos sobre alguien poniéndolo en el ministerio, sin que reúna los requisitos necesarios, seremos responsables de su mala praxis. Del mal hacer de ellos. De alguna manera seríamos participantes de sus pecados. A esto es a lo que se refiere el apóstol.
El Señor Jesús también impuso sus manos sobre los niños para bendecirlos. Mateo 19.13- 15 dice: Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron.
14Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. 15Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí . También solía imponer las manos al realizar milagros de sanidad. Lucas 4.40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. Lucas 13.13 Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios .
Hay quienes basándose en algunos textos históricos del libro Hechos de los Apóstoles, pretenden tener poder para entregar el Espíritu Santo a otros. Usan pasajes como por ejemplo…
Hechos 8:18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 20Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. 21No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 22Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; 23porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. 24Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí. 25Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio. Se trata del modo, o perspectiva, en que lo veía Simón. Es evidente que los apóstoles oraban por los nuevos convertidos y, cuando estaban orando, el Espíritu Santo descendía sobre ellos.
Pretender que los apóstoles o los pastores tenemos autoridad para impartir al Espíritu Santo, es ponernos al nivel de la Divinidad. Sólo el Padre celestial puede dar al Espíritu Santo, como está escrito en Lucas 11.13: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? Por supuesto Cristo, como Dios, también. Como está escrito en Juan 15.26: Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Pero no encontrarás ningún pasaje en el que se diga que los pastores debemos orar por la gente para que reciba el Espíritu Santo. No después de leer Juan 7.37-39 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. Esto deja claro que cuando una persona cree en Cristo recibe al Espíritu Santo, quien lo introduce en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Como dice en 1Corintios 12.13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Lo mismo pasa con quienes cogiendo textos fuera de contexto como pretexto, afirman que pueden transmitir los dones del Espíritu Santo, especialmente el hablar en otras lenguas.
Éstos no tienen en cuenta que la Palabra dice claramente: Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
Ahí no dice que los pastores debiésemos imponer manos para que recibieran los dones, sino que el Espíritu Santo los reparte a cada uno en particular como él quiere.
En resumen, la imposición de manos a nivel civil se usa para desear bendición a alguien, un hijo o nieto, etc. A nivel religioso se usa para confirmar y reconocer un llamado ministerial o diaconal. Así como para orar por algún enfermo. Pero no debe ser usado para pretender tener autoridad sobre el Espíritu Santo de Dios. Mucho menos, para algunas de las locuras que vemos en algunos grupos en los que se tiran al suelo por sí mismos, o se les empuja.
Pr. Nicolás García
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