El diezmo en la iglesia de Cristo.

 La práctica del diezmo es un tema controvertido dentro del cristianismo, y hay diferentes interpretaciones sobre si los cristianos deben o no diezmar hoy en día. A continuación, presentaré un análisis exhaustivo apoyado en versículos bíblicos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento que refutan la doctrina de que los cristianos deben diezmar.

  1. El diezmo era una obligación legal en el Antiguo Testamento

El diezmo se menciona en el Antiguo Testamento como una obligación legal para los israelitas. En Levítico 27:30-32 se establece que el diezmo debe ser una décima parte de los productos de la tierra y del ganado. En Deuteronomio 14:22-23, se le ordena al pueblo de Israel que traiga el diezmo al lugar que Dios había elegido para su adoración. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el diezmo era parte de la ley mosaica, que fue reemplazada por la ley de Cristo.

  1. La ley de Cristo no menciona el diezmo

A diferencia del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento no establece que los cristianos deban diezmar. La ley de Cristo se enfoca en el amor a Dios y al prójimo (Mateo 22:37-40), no en la observancia de leyes y ritos específicos. En Hebreos 7:12 se establece que, con la llegada de Cristo, se produjo un cambio en la ley, lo que indica que el Antiguo Testamento y sus prácticas, como el diezmo, ya no son obligatorios para los cristianos.

  1. La gracia de Dios no se puede comprar con el diezmo

Algunos defensores del diezmo argumentan que al dar el diezmo, están comprando la gracia de Dios o asegurándose su bendición. Sin embargo, la gracia de Dios no se puede comprar ni se gana mediante obras o prácticas religiosas. En Efesios 2:8-9 se establece claramente que la salvación es por gracia, no por obras, para que nadie se gloríe.

  1. La generosidad no se limita al diezmo

El Nuevo Testamento anima a los cristianos a ser generosos en su dar, pero no limita esta generosidad a una décima parte de sus ingresos. En 2 Corintios 9:6-7 se dice que cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de manera forzada ni por obligación. Además, en Lucas 21:1-4 se cuenta la historia de la viuda pobre que dio dos monedas pequeñas, lo que Jesús elogió como un acto de generosidad.

  1. La prioridad no es el diezmo, sino la justicia y la misericordia

En Mateo 23:23, Jesús critica a los fariseos por enfocarse en el diezmo y descuidar lo más importante, que es la justicia, la misericordia y la fe. Esto indica que, aunque el diezmo puede ser una práctica buena, no es lo más importante ni lo único que Dios espera de nosotros

¿Dónde aparece por primera vez el tema del diezmo y en que contexto?

Según la Biblia, el primer registro del diezmo se encuentra en Génesis 14:18-20, donde se relata que después de una batalla en la que Abraham rescató a su sobrino Lot, se encontró con Melquisedec, quien era "sacerdote del Dios Altísimo" y "rey de Salem" (posiblemente la ciudad de Jerusalén). Melquisedec bendijo a Abraham y este le entregó "el diezmo de todo" lo que había recuperado de los enemigos que había vencido en la batalla.

Este relato no proporciona muchos detalles sobre el contexto del diezmo de Abraham, pero se puede inferir que era una práctica común en la cultura de la época, y que Abraham la reconoció como una forma de honrar a Dios y agradecerle por su victoria en la batalla. También es interesante notar que Abraham no estaba obligado legalmente a dar el diezmo, ya que la ley mosaica aún no había sido establecida en ese momento.

En la historia bíblica, el diezmo se convirtió en una práctica común en la vida religiosa de los israelitas, y se convirtió en una obligación legal bajo la ley mosaica.

Jacob ofreció voluntariamente a Dios sus diezmos.

. La Biblia relata que Jacob hizo un voto a Dios después de tener un sueño en el que vio una escalera que unía el cielo y la tierra, y en el que Dios le prometía protección y bendiciones. En Génesis 28:22, Jacob promete: "De todo lo que me des, ciertamente te daré la décima parte".

Esta promesa se interpreta como una expresión de gratitud y compromiso de Jacob con Dios, y no como una condición para recibir bendiciones o protección. De hecho, la promesa de Jacob se hace en el contexto de una experiencia espiritual profunda en la que se siente en presencia de Dios y recibe su promesa de cuidado y bendición.

Es importante tener en cuenta que la práctica del diezmo en el contexto de la cultura de la época era común y no se limitaba a los israelitas o a los seguidores del Dios de Abraham. Por lo tanto, aunque Jacob ofrece el diezmo a Dios, no se establece como una práctica exclusiva de su religión o como una condición para recibir bendiciones o protección divina.

Analizando Malaquías 3:10 en este mismo contexto:

Malaquías 3:10 es un versículo que a menudo se cita como una prueba bíblica de la obligación del diezmo en la iglesia cristiana. El versículo dice:

"Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde".

Es importante tener en cuenta que el libro de Malaquías fue escrito en un contexto histórico específico, en el que el pueblo de Israel había regresado del exilio en Babilonia y estaba reconstruyendo el templo y la ciudad de Jerusalén. En este contexto, la gente había descuidado su adoración y obediencia a Dios, y Malaquías les insta a arrepentirse y a volver a la fidelidad y la obediencia.

En el versículo 10, Malaquías insta a la gente a traer todos los diezmos al alfolí (un almacén o depósito) para que haya alimento en la casa de Dios. La casa de Dios se refiere al templo, que era el lugar donde se ofrecían sacrificios y se llevaban a cabo otras ceremonias religiosas.

Es importante tener en cuenta que en el contexto de la ley mosaica, los diezmos eran una obligación legal para los israelitas, y se destinaban al sostenimiento de los levitas (la tribu sacerdotal que se encargaba del servicio en el templo) y de los pobres y extranjeros (Deuteronomio 14:22-29).

En el versículo 10, Dios insta a su pueblo a traer los diezmos al alfolí para que haya alimento en la casa de Dios y para que se pueda cumplir con los propósitos para los que se estableció esta práctica en la ley mosaica. Dios les invita a ponerlo a prueba y a confiar en su fidelidad y provisión, prometiendo abrir las ventanas de los cielos y derramar bendiciones sobre ellos.

Es importante tener en cuenta que el libro de Malaquías se escribió en el contexto del antiguo pacto, que fue cumplido y reemplazado por el nuevo pacto en Cristo. En el nuevo pacto, la ley mosaica y la obligación del diezmo ya no se aplican de la misma manera. Por lo tanto, es importante leer Malaquías 3:10 en su contexto histórico y literario, y no usarlo como una prueba de la obligación del diezmo en la iglesia cristiana.

¿Si el diezmo fue un ofrecimiento voluntario de Jacob y de Abraham, entonces porque Dios en Malaquías  3 , trata de ladrones al pueblo, y los maldice al fallar estos con eldiezmo?.

Es importante entender que el contexto en el que se escribieron los libros de Génesis y Malaquías es diferente. En el tiempo de Abraham y Jacob, el diezmo era una práctica común y voluntaria de gratitud y adoración a Dios. En cambio, en el tiempo de Malaquías, el diezmo era una obligación legal establecida en la ley mosaica, y el pueblo de Israel estaba incumpliendo con esa obligación.

En Malaquías 3:8-10, Dios está hablando específicamente a los israelitas que estaban incumpliendo con la obligación del diezmo que se estableció en la ley mosaica. Dios les está recordando que el diezmo es un mandato suyo, y que no dar el diezmo es un acto de desobediencia y falta de confianza en Él como proveedor.

Dios llama a los israelitas "ladrones" porque estaban reteniendo algo que pertenecía a Dios. El diezmo se destinaba al sostenimiento de los levitas y al cuidado de los pobres y extranjeros, y al retenerlo, los israelitas estaban robando a Dios y a los que dependían de esos recursos. En Malaquías 3:9, Dios les dice que están bajo maldición por su desobediencia.

Es importante tener en cuenta que el libro de Malaquías se escribió en el contexto del antiguo pacto, que fue cumplido y reemplazado por el nuevo pacto en Cristo. En el nuevo pacto, la ley mosaica y la obligación del diezmo ya no se aplican de la misma manera. Por lo tanto, aunque Malaquías 3:8-10 llama a los israelitas a cumplir con su obligación de diezmar, no podemos usar este pasaje para establecer una obligación universal del diezmo en la iglesia cristiana hoy en día.

La ley mosaica se implementó, antes o después de Jacob y Abraham?.

a Ley Mosaica, también conocida como la Ley de Moisés, se implementó después de Abraham y Jacob, durante el tiempo de Moisés en el monte Sinaí. Fue en este momento cuando Dios entregó la Ley a Moisés para que la transmitiera al pueblo de Israel. La Ley incluía muchos estatutos, leyes, ceremonias y rituales, incluyendo el mandato de diezmar (Levítico 27:30-34).

Es importante tener en cuenta que el diezmo existía antes de la Ley Mosaica y se practicaba voluntariamente como una forma de adoración y agradecimiento a Dios, como lo hicieron Abraham y Jacob. Sin embargo, con la Ley Mosaica, el diezmo se convirtió en una obligación legal y se estableció un sistema para recolectarlo y distribuirlo. La ley exigía el diezmo de los productos agrícolas, ganaderos y de otros recursos del pueblo de Israel, y se requería que se entregara a los levitas, los cuales no heredaron tierras en la distribución de la tierra prometida, y también se utilizó para ayudar a los pobres y necesitados.

Es importante tener en cuenta que aunque la Ley Mosaica y el mandato del diezmo no se aplican de la misma manera en el Nuevo Testamento, todavía podemos aprender lecciones valiosas de la práctica del diezmo en el Antiguo Testamento, incluyendo la importancia de honrar a Dios con nuestras finanzas, dar generosamente y apoyar a los necesitados.

Al día de hoy donde están los levitas, y como reciben los diezmos?.

En la actualidad, no hay una tribu específica de levitas que reciba los diezmos como lo había en la época de la Ley Mosaica. Después de la destrucción del Templo en Jerusalén en el año 70 d.C., la tribu de los levitas se dispersó y se integró en las demás tribus de Israel.

En la actualidad, el diezmo se entrega a la iglesia local a la que se asiste y es administrado por los líderes de la iglesia. En algunas denominaciones cristianas, parte del diezmo se destina a sostener a los pastores y líderes de la iglesia, mientras que en otras se utiliza para cubrir los gastos de la iglesia y para ayudar a los necesitados. Cada iglesia tiene su propia política y práctica en cuanto a cómo se manejan los diezmos y las ofrendas.

Es importante tener en cuenta que, aunque el concepto del diezmo se encuentra en la Biblia, en el Nuevo Testamento no se establece una obligación legal de diezmar. En cambio, la enseñanza del Nuevo Testamento enfatiza la importancia de dar generosamente, de acuerdo a lo que se tenga y con un corazón agradecido hacia Dios (2 Corintios 9:7).

El cristiano no tiene por qué cumplir las leyes judías mosaicas?.

En el Nuevo Testamento, se enfatiza que la Ley Mosaica, incluyendo las leyes y los mandamientos relacionados con el diezmo, ya no es obligatoria para los cristianos. Jesús vino a cumplir la ley y la justicia por nosotros y a establecer un nuevo pacto entre Dios y la humanidad.

En Hebreos 8:13, se nos dice que "al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer". En otras palabras, el Nuevo Testamento establece que el viejo pacto de la Ley Mosaica ya no es obligatorio para los cristianos y ha sido reemplazado por un nuevo pacto.

Por lo tanto, los cristianos no están obligados a seguir todas las leyes y mandamientos de la Ley Mosaica, incluyendo la obligación de diezmar. En cambio, se nos llama a vivir por la fe en Jesús y a seguir sus enseñanzas y ejemplos de amor y generosidad.

Entonces no estamos obligados a diezmar, pero si debemos, por generosidad ofrendar.

En el Nuevo Testamento, no se establece una obligación legal de diezmar como lo era en la Ley Mosaica. Sin embargo, la enseñanza del Nuevo Testamento enfatiza la importancia de dar generosamente y de forma voluntaria. En 2 Corintios 9:7, se nos dice que "cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre".

En lugar de enfocarse en una cantidad específica, la enseñanza del Nuevo Testamento destaca la actitud del corazón detrás de nuestras ofrendas y donaciones. Dios nos llama a dar generosamente, no solo de nuestras finanzas, sino también de nuestro tiempo, talentos y recursos, para bendición de los demás y para la gloria de Dios.

En resumen, aunque no estamos obligados a diezmar en el Nuevo Testamento, debemos ser generosos en nuestras ofrendas y donaciones, con una actitud de gratitud y alegría en nuestros corazones.

En resumen:

A lo largo de la Biblia, se hace referencia al diezmo como una práctica común en el Antiguo Testamento. Abraham y Jacob ofrecieron voluntariamente el diezmo a Dios en gratitud y adoración, pero no se nos dice que lo hicieran de manera obligatoria.

La Ley Mosaica, que fue implementada después de Abraham y Jacob, estableció la obligación de diezmar para los israelitas, con el propósito de apoyar a la tribu de Leví y sus funciones sacerdotales en el Templo. Sin embargo, la Ley Mosaica ya no es obligatoria para los cristianos, ya que Jesús vino a cumplir la ley y establecer un nuevo pacto entre Dios y la humanidad.

En el Nuevo Testamento, se nos llama a dar generosamente y de manera voluntaria, con una actitud de gratitud y alegría en nuestros corazones. La enseñanza bíblica sobre la generosidad y la ofrenda voluntaria sigue siendo la misma tanto para la iglesia como para los creyentes individuales. Aunque algunos cristianos interpretan que la iglesia es el "Israel espiritual" y, por lo tanto, se justifica la obligación de diezmar, esta interpretación no está respaldada por las enseñanzas de la Biblia.

Los cristianos no están obligados a diezmar según la Ley Mosaica, pero se nos llama a dar generosamente y de manera voluntaria en gratitud y adoración a Dios. Debemos seguir las enseñanzas y el ejemplo de Jesús de amor y generosidad hacia los demás, y confiar en Él para proveer nuestras necesidades y bendiciones en abundancia.

Gp/waf 18/04/2023

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